miércoles, 7 de marzo de 2012

Viernes

Plug in.
Viernes.

Comienzo a subir por la explanada de conocida facultad de CU, los olores que me invaden van desde el pasto quemado hasta algunos otros in-identificables, mezcla de tufos de tacos de canasta con humo de cigarro y cerveza.

No hay sorpresas, los que están siempre están y los que no, pues nunca están. Un juego de palabras simple...pero real.

Saludo a los integrantes de la primera mesa, y grácilmente me escabullo a la siguiente. Los saludos son lugar común, “
¡¿Cómo estás man?!”
, exclaman cada uno de los amigos que recibo uno a uno con el clásico abrazo y golpe en la espalda. Las chicas son un poco más delicadas (no hay golpe en la espalda) pero siempre efusivas y sinceras.

Me mezclo entre la embriagadora multitud de la aun limpia explanada de viernes; son alrededor de las cinco de la tarde y las bolsas de polietileno de conocida cadena comercial se esconden a las sombras de las mesas de concreto.

Las charlas como si siempre hubieran estado se llevan a cabo por los extraños que por unas horas dejan de serlo. Algunas pláticas se acercan al tema político, otras realmente rayan en lo surrealista mezclando la teoría marxista con cine y drogas y las menos se acercan muy tenuemente al callejón de los fregadazos.

En otro lugar comienza el dominó donde los perdedores reniegan de serlo y los ganadores reparten sarcasmos al por mayor.

Entre clase y clase un despistado baja y pregunta quién quiere una copia de la copia que el maestro fotocopió de un libro viejo...silencio absoluto, hasta que un valiente se atreve a decir: "sácame un juego y luego te paso ¿no?", el despistado asiente presa del asombro y del agandalle, y aun mientras está mal parado, un par de sujetos más se apegan a la enmienda del "luego te paso". El despistado de buen corazón se aleja, mientras el juego de dominó y la venta minorista de dulces de un pequeño empresario continúa entre las mesas.

Los cigarrillos dejan de fluir constantemente y el grupo de fumadores activos comienza a percatarse de que hay déficit de tabaco en el área. Los más listos guardan los paquetes de camellos y vaqueros estratégicamente en sus bolsas y mochilas. Por un rato nadie fuma, pero el síndrome de abstinencia hace presa de los listos mientras que los chacales se aprestan a arrojarse al primer incauto que asome una caja con el vicio.

Ahora las bolsas "antes ocultas" se descaran y las botellas de cebada y del casi ilegal alcohol (por su alto grado de octanaje) circulan de boca en mano. Alguien pide coperacha...y extrañamente el dinero se reproduce como en conocida parábola de la Biblia en los bolsillos de los que minutos antes no tenían para las fotocopias..."bueno, te doy veinte, pero me traes unos cigarros y dos chelas".

Algún fanático de los caballos de acero se montan en su metálica cabalgadura motos y toma la explanada por sorpresa sorteando a los que juegan tenis, mientras que otros de vicios más terrenales se acercan a lo oscurito a tirar pasión  u otras cosas.

El frío invade los huesos, pero parece que a nadie le importa ese pequeño inconveniente.

¿Y la música?, se pregunta mas de uno, el más moderno y melómano saca el aparatito de moda de Mac y reparte sus dos audífonos a las chicas más cercanas. De pronto...una mujer baja de clase y pone en una mesa un par de bocinas dignas de un vendedor de CDs de la línea tres. La chica de forma parsimoniosa conecta las bocinotas al aparatito blanco y comienza a sonar "Aunque no sea conmigo"...y la noche...la noche apenas comienza.

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